Si bien el descomunal éxito de Flow (Gints Zilbadolis, 2024) devolvió al cine animado mudo a las corrientes mainstream de la cinefilia, Momoko Seto, realizadora e investigadora japonesa afincada en Francia, ya venía experimentando con narrativas – y técnicas – fuera de la norma. En el caso de su primer largometraje El gran viaje (Planètes), cuatro semillas de diente de león que flotan por diversos mundos después de que un holocausto nuclear barre con la Tierra.
El gran viaje, ganadora del premio FIPRESCI en Cannes, llega a fines de agosto a salas de cine de Latinoamérica de la mano de Cinetopia. A inicios de año, Revista Spoiler tuvo la oportunidad de conversar mano a mano con la cineasta nipona sobre la ambientación apocalíptica del relato, su fascinación por las plantas y las dificultades de realizar una animación que no se guía por diálogos.
¿Qué te convenció a contar la historia a través de un diente de león?
«La idea era escribir una película de acción con plantas. Como si estuviéramos viendo una película como Indiana Jones, pero sin humanos. Por mucho tiempo me han interesado las plantas, los hongos… No realmente animales como gatos o perros. Personajes que no sean comunes en el cine. Mi idea era contar una historia sobre la acción, no un documental, no una explicación de la naturaleza. Una película de acción con plantas. Entonces esa fue mi idea inicial. Y si quieres escribir una película de acción con plantas, las semillas son los mejores actores porque se mueven, pueden volar, pueden nadar, puede transportarse sobre otros animales. Entonces tienen muchas técnicas para moverse. Y como el cine es movimiento, pensé que tener una semilla era una buena idea para escribir esta película.
¿Cuál fue la inspiración para la ambientación post-nuclear?
«La parte nuclear representa la presencia del ser humano. Fue el momento en que destruyen la Tierra. La bomba representa la única presencia del ser humano en la película.
No es que me gusten las películas post-apocalípticas, porque tan pronto como (las semillas) entran al agujero negro y llegan a este nuevo lugar, a este espacio-tiempo, no sabemos si es un planeta antes o después de que llegaran los humanos, porque el planeta está completamente congelado. Así que es la Tierra dos mil millones de años antes de que los humanos llegaran. Para mí, cuando algo destruye la tierra, es el ser humano. Entonces es obvio que no fue un asteroide, sino una bomba»
¿Crees que hay público un para una animación sin diálogos?
«Sí. Obvio. En la animación, tradicionalmente hay mucho diálogo. Fantasía, Minúsculos, La tortuga roja. Hay muchas películas animadas sin diálogo. Para mí no fue un problema convencer a los financiadores porque es más fácil para todos cuando alguien te explica lo que estás viendo. Yo no busco lo fácil. Busco una sensibilidad, una profundidad en nuestra capacidad para comunicarnos a través del arte. A través de las imágenes. A través de la historia. A través del sonido. Del montaje. Se trata de cómo podemos sentir mejor algo de emoción, sin palabras. Pero usando esas herramientas artísticas.
Esta mañana estuve con un público joven y les pregunté si entendieron todo y me dijeron que sí, que entendieron todo. Que no había necesidad de tener un voice over, de tener diálogo. Con un público joven ya no neceistamos explicarlo porque la película está escrita de una manera para que tú pudas entender la historia y todo el sentir. Y eso es más fuerte porque puedes capturar los matices y un nivel de detalle que si lo pones en palabras será un estereotipo. Así que para mí fue un reto artístico, porque tienes que hacerte cargo del sonido, del montaje, la dirección para que sea una narrativa emocional, Así que es un reto, pero no es un problema «